La robótica está viviendo una auténtica explosión. Cada vez más robots entran en fábricas, almacenes y centros logísticos de todo el mundo. Según la International Federation of Robotics (IFR), solo en 2024 se vendieron 200.000 robots de servicio, y más de la mitad, un 51 %, se destinaron al transporte y la logística. En este contexto, los robots humanoides se perfilan como una de las tecnologías con mayor potencial. Su ventaja es evidente: pueden interactuar con personas, adaptarse a procesos cambiantes y trabajar en entornos diseñados originalmente para humanos. El problema, hasta ahora, ha sido otro: costes elevados y una integración compleja. Ahí es donde entra en juego igus. En la presentación previa a la Hannover Messe, la compañía mostrará una nueva generación de soluciones de robótica de bajo coste, pensadas para que automatizar sea mucho más sencillo para cualquier empresa. Entre las novedades destacan el ReBeL AMR Pallet Mover, hasta 95 robots humanoides disponibles en la plataforma RBTX y nuevos sistemas de control basados en IA que permitirán entrenar robots mediante gestos o comandos de voz.
Tras la RCYL, una bicicleta fabricada a partir de un 50% de redes de pesca recicladas, igus marca el siguiente hito en movilidad sostenible: el primer cuadro de bicicleta inyectado con plástico reciclable. Décadas de experiencia en la producción de plásticos de alto rendimiento y la creación de la bicicleta RCYL, han permitido al fabricante alemán desarrollar tanto el cuadro como otros componentes de plástico de alto rendimiento para bicicletas.
Cada año, varios millones de toneladas de plástico acaban en los océanos. Alrededor de 1.600 ríos vierten la mayor parte al mar. Los residuos plásticos destruyen los ecosistemas marinos y contribuyen a la pérdida de biodiversidad. Para evitar que se extiendan incontroladamente por el agua y se conviertan en microplásticos, la start-up Plastic Fischer recoge residuos plásticos de ríos de la India e Indonesia con la ayuda de igus.